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Antecedentes

El 28 de septiembre de 2018 Nikki Haley, la embajadora de EEUU, asistío a una protesta contra el gobierno de Venezuela ante la sede de la ONU en Nueva York y proclamó oficialmente que Estados Unidos "luchará" por los venezolanos, prometiéndoles el apoyo directo de Donald Trump y pidiendo a los venezolanos que se levanten en contra de su cobierno.

Este es sólo el último acontecimiento en una larga lista de intervenciones sistemáticas en Venezuela por parte de Estados Unidos, y forma parte íntegra de sus políticas para Latinoamerica, especialmente el intéres estadounidense en el Área de Libre Comercio de las Américas o ALCA.

Así, el 21 de abril de 2001, Jorge Batll, en la III Cumbre de las Américas y con la ocasión de la concesión de un préstamo puente de US$ 1.500 millones para Urugay, avalado por el presidente George W. Bush. Un hecho que Batll ve como un primer paso, el segundo paso sería apoyar a Huga Chavez, como clave en las políticas estadounidenses de "crecimiento".

Un año despues, el 13 de abril de 2002, Manuel Viturro de la Torre, entonces embajador de España en Caracas,  se une al embajador estadounidense, Charles S. Schapiro, para reunirse en persona con Pedro Carmona, presidente del “gobierno provisional”, que acaba de disolver Asamblea y las principales instituciones de venezuela en un golpe de estado. Según El Mundo, "fueron los únicos diplomáticos que se entrevistaron con Carmona".

Durante el segundo mandato del presidente estadounidense George W. Bush, en 2005, Condoleezza Rice define Chavez como una "fuerza desestabilizadora".

Otro golpe de estado fue frustrado en 2006, con sospechas claras sobre intervenciones de parte de EEUU. Se filtra un cable del diplomático estadounidense William Brownfield en el que se habla de "derrocar" a Chavez.

Entre 2011 y 2014, los Estados Unidos comienzan una olada de sancciones contra empresas venezolanas petroleras y armamentísticas.

En 2015, Barak Obama declara Venezuela una "amenaza extraordinaria".

En resumen, desde por lo menos 17 años los Estados Unidos llevan una campañas intervencionistas en Venezuela (y otros países latinoamericanos), mediante intentos de asesinatos de políticos, un uso sistemático y subversivo de los medios, mobilización de grupos de interés en EEUU y en Venezuela, así como sancciones económicas ferozes.

Para entender la situación en su conjunto habría ir atrás hasta el colpe de estado de 1954 en Guatemala, promovido por la intervención de la CIA bajo el mandato de Dwight Eisenhower.
Para más información lea el artículo de Hugo Murillo Jiménez.

Según Telesur: "Gran parte de estas campañas se han llevado a cabo a través de grupos como USAID, la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI)".

Estas campañas fueron perseguidas por todos los presidentes americanos, sin importar el color político, ayudados por países europeos, entre otros España. No dejan muchas dudas sobre su principal motivación, obligar a los países de Latinoamerica de seguir el modelo neoliberal de Estados Unidos, con el fin de conseguir el control sobre los recursos claves, de tipo petrolero e minero, y de manipular el curso del sector industrial-militar en su propio interés.


Infográfico detallado sobre la historia de intervenciones en Venezuela.



El dilema

Observando la tumultosa historia de Venezuela, podemos hacer algunas primeras observaciones.

Primero, a lo largo de los siglos, y comparando con otros países, su historia no es más compleja o cambiante que la de otros pueblos.

Segundo, se hace evidente que los mayores incidentes (especialmente golpes de Estado más o menos violentos) están siempre unidos a decisiones sobre el control de recuros materiales y económicos. En el caso de Venezuela esto son principalmente el sector energético (petróleo y la distribución eléctrica), el sector agrario, y las decisiones políticas monetarias.

Tercero, la intervención internacional en la política nacional de un país juega un rol importante de forma multilateral. Es posible, que existe una tendencia de intensificar ésta influencia mútua en épocas de cambios paradigmáticos; como la era de Napoleón, la segunda guerra mundial, o la reciente crísis financiera. Para afirmarlo, no disponemos de suficientes datos en este gráfico.

Cuarto, que el rol del "pueblo" es muy ambigüo, por lo menos en el caso de Venezuela. Su participación es usado por otras fuerzas políticas, las industrias, grupos de interés, gobiernos extranjeros, e idealistas de otros pueblos que se unen a la lucha de otros pueblos sin realmente conocerlos. Esto es agraviado por la falta de una unidad ideológica como pueblo en Venezuela. Es decir, la gente se identifica más con su "partido", su orientación política y de grupo, y somete la importancia de ser "un sólo pueblo" a ello. Por causas que no puedo analizar aquí, la "unión nacional" en Venezuel es siempre un discurso impuesto y no emerge realmente de una experiencia unificadora como nación. (Algo parecido a lo que ocurre en España).

Quinto, como bien nos explica Ramón Lobo, el caso actual de Venezuela lucha con un problema de legitimidad, o mejor dicho, la carencia de la legitimidad de ambos bandos. Esto nos recuerda de manera impactante, que en última instancia, la política siempre está por encima de la Ley - nos guste o no. Pero se puede crear la legitimidad política (de la que  surgen finalmente las leyes que aprueban la legitimidad formal de un gobierno), si no existe un discurso unificador en el que se puede apoyar el pueblo.

Estos cinco dilemas, no sólo son un problema para la actual Venezuela, sino forman un grupo de problemas existenciales con efecto subversivo al sistem política de una democrácia.

En palabras más claras, el poder de un pueblo está muy limitado por acontencimientos geopoliticos y sus necesidades materials (1 y 2), cambios a escala global (3), la influencia sistemática (desinformación estrategica) por otros y la propia falta de conocimiento (educación democrática) (4). Todos estos dilemas están bien conocidos, y ampliamente debatidos en la literatura académica de las ciencias políticas. En la lucha ideológica por los derechos de los ciudadanos, hace cuatro siglos, ésta cuestión fue central. Como claves cabe mencionar a la feróz lucha intelectual entre John Locke (1632-1704) y Thomas Hobbes (1588-1679) sobre el concepto de la "prerrogativa" en la ley común inglesa.

Sorprendentemente, el caso Venezuela nos hace ver que estos dilemas tan importantes, no han salido de las esferas abstractas de la facultad de política. El pueblo a pie de calle no hace este tipo de relación entre "Estado de Ley", "democrácia", y "pueblo". ¿Si hicimos una enquesta entre las personas de nuestra ciudad y preguntaríamos cuál era la relación entre el Estado y los ciudadanos, sabrían contestar.

Democracia neoliberal

¿Qué es la "prerrogativa"? Para los que no están familiarizados con términos políticos, y de manera muy simplificada, se podría decir, que ningún gobernador se puede apoyar en ninguna autoridad legal, si se va en contra del pueblo, como un tipo de derecho de auto-defensa de los pueblos. Vamos a ignorar aquí que la justificación para esta teoría (o su refutación) fue basada en ley divina y la autoridad del dios cristiano. Además hay que mencionar que en aquellos tiempos no se estableció un gobierno democrático sino se apoyaba, según el bando, uno u otro de posibles succesores al trono inglés.

No obstante, la idea de "prerrogativa" sigue viva, y es el principal motor detrás de la manipulación sistemática de los ciudadanos, utilizándolos como arma entre la lucha de interéses en manos de los poderos.

En grandes rasgos, desde la guerra fría, el discurso que se usa es el del "pueblo libre" (de la democrácia neoliberal) y el pueblo oprimido (de los países comunistas). Por el otro lado, los gobiernos comunistas usan el disurso de la "hegemonía desalmada" (especialmente de estados unidos y las clases ricas) contra el "proletariado unido" (los trabajadores, paradójicamente a menudo incluyendo los funccionarios del gobierno).

No voy a entrar en un análisis detallado del simbolísmo y el uso y abuso de tales conceptos. Pero creo, que ilustra un poco el debate actual alrededor de Podemos en España, y por qué es tan atractivo, tanto para los en pro como los en contra, enlazar la lucha por una democrácia más real y directa en España con el sufrimiento del pueblo venezolano.

Lo que uno tanto a la izquierda como a la derecha de nuestro país (y hace echo de los discursos de EEUU, Francia y Alemania), es la arrogancia del proteccionismo con el que se debate la actual situación en Venezuela.

El objetivo declarado es luchar  "por" los venezolanos, asumiendo que haya una norma universal como los pueblos se deben gobernar o como elegir a sus dirigentes.

Pero la pregunta, que a mí más me conmueve es la del poder real del ciudadano en un mundo tan complejo, tan enlazado y tan difuso.

¿Qué queda después de esto de la democrácia? 

¿Cuánto valen todavía nuestros votos? 

¿Y como saber qué votar?

 

Entre economía y política

Tal vez es un buen momento para recapacitar. Un verbo que define el RAE como "reflexionar con detenimiento y atención sobre un asunto, especialmente sobre una decisión propia".

Reflexionemos cuál es el objetivo final de la democrácia.

Para empezar, cuándo los estadounidenses codician el petróleo y otros recursos y acosan a los países productores de estos recursos, no es por mera vanidad, por las puras ganas de dominar - posiblemente esto también - la "amenaza" que cualquier cambio en la distribución de estos recursos significa para Estados Unidos es real.

En el año 2011 EEUU (0,32 MM habitantes en 2019) todavía duplicaba el consumo de petróleo de China (1, 39 MM habitantes en 2019), con sólo una cuarta parte de la populación (datos censos oficiales).

Con otros recursos, los datos se comportan de forma similar. No voy a hacer aquí un análisis económico completo, pero animo al lector de buscar algunos censos y hacer este tipo de comparaciones para entender mejor las relaciones.

El origen de todo este dilema, es una visión del mundo que abarca tanto la política como la economía y se basa en la teoría de que el motor de la riqueza sea el consumo; tanto de la riqueza individual como de la riqueza de las naciones en su conjunto, el llamado bienestar or Commonwealth.

Muchas veces, y en mi opinión de forma errónea, se asume que estas ideas surgen de las teorías del liberalismo clásico del filósofo Adam Smith y su definición del bienestar. No voy a poder ampliar el debate sobre la filosofía de Smith aquí, pero creo que nos despistamos si buscamos las causas ahí.

Más bien, hay que avanzar hasta las teorías del marginalismo y la explicación del dinero y el concepto de la creatividad.

El marginalismo fue propagado por William Jevons, Carl Menger, León Walras, John Bates Clark, Knut Wicksell, Alfred Marshal, y Karl Marx. Pero Carl Menger fue el único en definir el valor economico añadido en el intercambio de bienes y servicios como el resultado de unas necesidades mutualmente complimentarias entre las personas que intercambian este bien.

Con esto encontró una definición subjetiva, que tiene la desventaja de no poder ser calculada significativament de forma estadística. Sin entrar en tecnicismos, lo que revela su teoría subjetiva del valor, es que una persona, o un país, sólo es más rico consumiendo más de un producto, si hay un número igual de personas que desean al mismo tiempo deshacerse de este producto, por algo que los primero quieran intercambiar.

La gran diferencia entre Menger y los demás, es que para cualquier neoliberal la riqueza de un país aumenta, cuando la suma de sus habitantes tiene más.

Esto puede significar también, y en la práctica lo hace, que un país es más rico, cuándo el 10% de sus habitantes tienen 10 veces más, mientras el resto tenga 10 veces menos, en concreto la riqueza se incrementa un 9%.

Ejemplo:

País A y B tienen ambos 100 millones (MM) de habitantes.

En país A 10 MM personas tienen 10 mil (M) € y 90 MM personas tienen 10 M € = 1000 M € (1 millón).

En país B 10 MM personas tienen diec veces más 100 mil (M) € y 90 MM personas tienen diec veces menos 1 M € = 1090 M € (1 090 000 €).

¿Diría usted que el país B es más rico que el país A?



El dinero es un tema tan amplio complejo, para los que no están familiarizado con el, que será difícil entrar en detalles aquí. Pero creo que todos los españoles, han saboreado un poquito cómo de un día al otro, un país y todos su habitantes (con la excepción de algunos pocos) puede caer en la pobreza, no por unos causantes económicos, sino por un mero acto político, la política monetaria.

Otro complice en el triangulo neoliberal es la tan alabada creatividad, que ahora de repente se exige a todos los aspirantes a empleos, como si antes la gente no hubiera sido creativa en su trabajo.

Sea como sea la definición, últimamente mezclado con el igual de ambigüo concepto de las tecnologías digitales (TICs), la gran mayoría cuando habla de creatividad se refiere al concepto que nos dio Max Weber en su gran obra el ensayo La ética protestante y el espíritu del capitalismo.


Weber, y con el los neoliberales entienden la "creatividad" como una "destrucción creativa".
Trato este tema ampliamente en mi tesis Principles of Liberty [Principios de la Libertad] (cap. 1, p. 21-25). Ahí explico también cómo Max Weber entiende la democracía; como "una guerra en suspense".

"La democrácia... es una guerra en suspense" (Max Weber)


Es tal vez anecdótico, pero yo personalmente fue educada de niña con la idea que, aparte de todos sus horror, las guerras tenían algo bueno, que servían de motor para la economía y después los países vencidos, gracias a la intervención extranjera terminaron más ricos.

¡¿En serio?!

Hoy por hoy no me cabe en la cabeza como alguién realmente puede pensar algo así, y mucho menos expresarlo.

Democrácia real

Analizar es fácil, proponer alternativas es difícil. Sobre todo, porque los análisis sólo se miden con la buena argumentación de otros. Las propuestas alternativas se miden en su viabilidad en la práctica.

Los análisis aspiran a cierta validez científica, una objetividad. Las propuestas se dirigen a personas concretas con las que convivimos.

Creo que la pregunta de Ramón Lobo por la legitimidad política de un gobierno es un buen punto de partida.

Nuestra situación en España, a nivel ideológico, lucha con problemas similares como Venezuela. Por suerte, todavía no afecta tanto a nuestra situación material como la de ellos.

¿Cuáles son estos problemas?

Nuestra sociedad como "un pueblo" no está definido de forma clara. En Catalunya algunos dudan, si somos realmente todos Españoles, o más bien pertenecemos a dos naciones diferentes.

Desde la derecha se inició un discurso sobre la legitimidad de Pedro Sánchez como presidente, aunque fue claramente elegido por el Parlamento. Me parece un discurso peligroso, no tanto para Sánchez, como para la estabilidad del marco político-legal en su conjunto. En cierto modo hacen algo similar como los indepentendistas de Catalunya. Atacan a la constitución (aunque obviamente no de forma expresa), para imponer un nuevo marco legal que les interesa más, en lugar de luchar por la vía más larga y complicada desde la Ley y el consenso.

Si escuchamos a todos estos discursos, hay una palabra que se amplía masivamente. Es la de "ganar". Todos quieren ganar elecciones, ganar influencia, ganar dinero, ganar una posición mejor en la sociedad.

En principio no hay nada malo en la competitividad. Pero hay una diferencia entre el intento de superarse a uno mismo y el intento de superar a los demás. Depende con qué una se compara. En parte la trampa está en la idea de la "justicia social" y la "igualdad".

Daría para un artículo a parte. Aquí quiero solo remarcar una cosa. La justicia social no se alcanza ni con dar a todos lo mismo, ni cuándo todos tengamos las mismas oportunidades. No se trata ni de ser iguales, ni de tener los mismo derechos. No es ni siquiera una cuestión de derechos.

Una sociedad justa se realiza cuándo cada uno de sus participantes tenga todo lo que necesita para desarrollarse de la mejor manera. Es un compromiso con la vida en todo su potencial. Y para dar un poco de chispa al asunto, tener un gran cochazo y hacer viajes de lujo ha frenado demostrablemente el desarrollo personal de más de una persona en nuestro país.

En lugar de argumentar aquí desde la lógica, cosa que podré hacer en otro momento, quiero dar una ilustración. Imaginense un país como una familia. ¿Como impartiría la justicia entre sus hijas e hijos?

Esto me acuerda un lema que tenemos en mi país de origen (Suiza). Pensamos que un pueblo es como una cadena. Es tan fuerte como su miembro más débil. Es el punto más débil donde se suele romper, y por esto hay que cuidar y fortalecer al débil.

"Un pueblo es como una cadena, es tan fuerte como su miembro más débil".


Una forma de potenciar al débil en mi propia familia es encargar las tareas a quién peor saber hacer (aunque ya sabe un poco), para que vaya apriendiendo y mejorando y no al quién ya la domina. Parece poco lógico, lo sé. Pero en la práctica es un motor de desarrollo para todos. Los pequeños o menos competentes mejoran, los que ya saben aprenden a enseñar y motivar.

Qué contraste con la ideología neoliberal de qué el más fuerte debe liderar (y elevarse encima de los demás, incluso pisandolos).

Una nación no es otra cosa que una comunidad de aprendizaje. Su éxito y su permanencia en el tiempo dependen de su capacidad de cuidar los unos de los otros. No por imposición de una ley. Es la experiencia en la convivencia con los demás que nos enseña que realmente no existen personas más fuertes o más débiles, sólo personas con capacidades y habilidades diferentes, y nadie es imprescindible. Por esto, se fomenta una orientación hacia el otro, velándo por el bien de quién tengamos en frente. Es algo muy contrario a "sacrificarse", o mejor dicho, exigir el sacrificio a una parte de la populación por un supuesto y abstraco "bien común".

Conclusión

El caso Venezuela no es tan diferente de muchos otros países, incluyendo EEUU y España. La intervención mutua entre países (y entre individuos) es un fenómeno natural. Lo que no quiere decir que sea necesariamente positivo. Conlleva un riesgo subversivo y desestabilizador.

No sólo puede ser desestabilizador para un gobierno en concreto, sino también para la democrácia como sistema político en su conjunto.

Aunque se habla en los medios de este dilema, la mayoría de la gente no entiende lo que significa.

Muchos están conscientes de que votar no es participar y se sienten desilusionados. Entienden que lo que se hace o se dice por un mayoría, no significa que se trata de un interés "en común". En cambio, tampoco quiere decir que algo sea "justo", sólo porque lo exige una minoría supuestamente "oprimida".

Pero luego caen en la trampa se crea la ilusión de que la "participación" en manifestaciones y acciones intervencionistas de los estados tengan efecto. El ciudadano a pié es primeramente conmovido e implicado emocionalmente, para participar en una manifestación contra un gobierno extranjero - supuestamente injusto. Cuando este "mal gobierno" finalmente cae, aquel ciudadano o ciudadana cree que su acción "democrática" haya hecho justicia.


Quiero que el ejemplo de Venezuela nos sirve de ejemplo para reflexionar sobre la participación democrática.


La política en mayúsculas se hace en lo pequeño. Votos sin poder material no tienen ningún valor. Con esto no quiero detener a nadie de votar, todo al contrario. Pero si queremos una democrácia real debemos implicarnos y comprometernos buscando oportunidades como mejorar nuestra vida en el lugar donde estamos. Para esto no hacen falta fondos públicos ni leyes.

Especialmente en Sudamérica hay muchos pequeños proyectos de personas que han entendido este concepto. Me gustaría mucho, oír más de ellos y menos de los manifestantes y demostrantes en la calle.


Europa y los Estados Unidos recientemente comparten un problema: están construyendo cada vez más muros en el sur de sus fronteras para mantener bajo control la emigración no deseada.Como europea, no puedo decir mucho sobre las cercas entre los Estados Unidos y México. Pero, viviendo en España, tengo el primer muro físico de Europa a solo 400 km de distancia de mi casa. Se discute la construcción de más muros, ya que el conflicto en Siria está conduciendo a un gran número de personas hacia Europa.

Si podemos creer en el revisionismo, este conflicto no existiría sin el monopolio estatal del poder, su interés en la guerra perpetua y la manipulación intencionada de la opinión de la gente acerca de entrar en la guerra. Caminando por las calles europeas es posible que nos enfrentemos a una posible "invasión de musulmanes". Hans-Hermann Hoppe argumentó de manera convincente que es un derecho de la gente hacer tales cercas y decidir a quién dejar entrar y regresar a casa para mantenerse fuera del país. Pero ya no hace falta especular sobre la posible erradicación de los conflictos en algún futuro, el conflicto es real, aquí, y ahora. La pregunta es si se nos permite encerrarnos; no desde el punto de vista legal, sino ético. Con suficiente interés se pueden revisar las leyes y acuerdos interestatales. Esto es lo de menos. La pregunta es si es ético disuadir a los fugitivos que vienen a Europa. Y contestar debemos aplicar principios éticos universales.

Esta es la clave de la argumentación ética de Hoppe. Pero, siguiendo Hoppe, la aplicación de tales principios depende únicamente de los socios discursivos. En principio, podemos hacer paredes, ¿por qué no? ¿Pero deberíamos? De la logoterapia frankliana se puede aprender que existen tres formas de dilemas humanos; el sufrimiento, la culpa y la muerte.

Evitar una confrontación con esos dilemas conduce a la neurosis. Al escuchar los argumentos en contra de la inmigración siria, el miedo al sufrimiento es la respuesta neurótica del europeo medio. Temen ser superados en número, invadidos, ocupados ideológicamente por la filosofía y el estilo de vida islámicos, o temen perder el poco trabajo que les queda para que se lo quede uno de "esos inmigrantes".

En el censo oficial, podríamos encontrar ejemplos a favor y en contra de tales argumentos. El argumento del aislacionismo parece defectuoso, ya que en realidad los sirios no son realmente "extranjeros" en el sentido correcto, en nuestro mundo actual interrelacionado y globalizado. Como tal, hace solo cuatro años, conocí en nuestro hospital rural local, un médico sirio que fue a su casa en Siria y visitó a su esposa e hijos dos veces al mes. Muchos sirios de segunda y tercera generación viven en toda Europa y forman la cultura europea juntos con nosotros.

En realidad, el modo de vida sirio antes de la guerra estaba más cerca del estilo de vida español que del turco o el árabe. Muchos de esos sirios no solo han votado y trabajado en Europa, también han intercambiado sus ideas, proyectos empresariales y trabajos académicos con amigos y familiares en Siria. Espero que estos pocos bocetos dejen claro por qué creo que el aislacionismo es una ilusión.

Podría haber sido cierto para algunas comunidades readicales en Estados Unidos, si después de expulsar o mezclarse con las Primeras Naciones se hubiesen preocupado únicamente por sus problemas locales. Si ese es un hábito natural o una forma de evitación reaccionaria de controversias éticas, lo dejo abierto aquí. Sinceramente dudo que existe más allá de un imaginario ideológico. Ciertamente no se puede aplicar a los inmigrantes de origen no europeo que existieron en los EE. UU. desde sus inicios.

Piense solo en el rico cuerpo de escritores estadounidense-chinos contra las atrocidades de Mao, quienes, entre muchos otros, dieron forma a la opinión pública sobre los regímenes de terror.

Entonces, ¿qué convierte a uno en un estadounidense o europeo y dónde está el límite que define a alguien como un extranjero? Esta no es una pregunta sobre la rectitud de excluir a las personas, sino sobre el proceso que constituye un pueblo como tal, una nación, una comunidad, personas con información privilegiada y cómo se reproduce esa sociedad o comunidad. Esto vincula mucho más la pregunta quiénes queremos ser, qué será Europa en el futuro, y no si esta o aquella acción es correcta o incorrecta.

Apoyo totalmente la idea de Hoppe de que siempre podemos excluir a otros y que a veces es deseable.

Una vez que la guerra en Siria continúa, no parece tener sentido, si uno u otro de los estados europeos ganan dinero con ello. Si los estados no lo hacen, otras organizaciones lo harán.

Más bien, deberíamos preguntarnos individualmente, quiénes son los sirios para nosotros y qué significan para nosotros. Si no significan nada para nosotros, simplemente deberíamos echarlos, todos ellos. Hitler llegó a tal conclusión acerca de los judíos.

Pero si creemos que significan algo para nosotros, adquirimos automáticamente una responsabilidad. Esto no significa que tengamos que recogerlos a todos. También podría significar que tenemos que cuidar lo que está sucediendo en Siria. Pero, esto nos implicaría aún más profundo.

Significaba hacer su conflicto el nuestro.

Podría ser cierto que la no intervención podría haber evitado esa guerra. Una idea que no comparto en general, pero parece bastante plausible en este caso.

Sin embargo, es irrelevante en el momento actual, ya que no podemos concluir que la no intervención en una guerra en curso favorecería la paz. En realidad, es imposible, porque ya estamos involucrados.

Para salir de esa guerra tenemos que atravesar el conflicto todo el camino. Lo que significa que tenemos que luchar juntos con las diferentes y tan distinguidas partes divergentes en el terreno sirio, por un nuevo significado de una visión de nuestro futuro común.
Un artículo por la ocasión de la próxima reunión de Ecolugar Ciudad Real el 16 de marzo de 2013.

1. Es guerra - y nadie quiere darse cuenta.


Esta es la impresión que tengo cuando escucho las noticias últimamente. Por un lado, se están realizando esfuerzos para restablecer una "economía poderosa" y, por el otro, se están realizando intentos para declarar los objetivos políticos propagados como "no violentos" en todos los niveles.

El lenguaje de negocios está lleno de términos de estratégia militar. Un mercado interno estable, el crecimiento en la industria y la agricultura son elogiados como condiciones en las cuales una exportación poderosa debería defender la economía en el mercado internacional.

¿Qué se defiende y contra quién? ¿El producto nacional bruto de Alemania contra los recolectores de tomates africanos en Andalucía? ¿La prima de la deuda pública contra la especulación de jugadores anónimos en el mercado financiero internacional?

El tema de los conceptos de préstamo de un contexto bélico no es táctico sino ético. En la guerra , la destrucción del enemigo no es siempre el resultado más ideal y el objetivo principal, pero al menos un daño colateral aceptado y posiblemente una circunstancia afortunada.

Destruir a otros participantes del mercado nunca puede ser valorado favorablemente en la economía y menos aún ser un objetivo. Aunque unos pobres en China produzcan productos de producción masiva baratos, esto no necesariamente satisface las necesidades europeas o estadounidenses de manera óptima. Ilustrativo para ello, por ejemplo en el caso de Asia, es que el mismo proceso de producción económica destruyen bienes importantes como un ambiente saludable (aire limpio y respirable) o peces sin plomo u otra contaminación.

La no violencia: ¿la utopía de un mundo bello, cálido y suave? Un gobierno no viiolento no existe.La política es siempre una forma de manipulación, o, si se prefiere una palabra más agradable, dirigiendo a los demás.Violencia , en el sentido de Foucault, en la forma de una convicción que se apropia de ideales abstractos (razonamiento lógico o retórica practicada), o en la forma de compulsión que surge a través de la necesidad física (el cuchillo en el cuello, atracción física o escasez económica) es lo que mueve el tejido social .La cuestión de si debería preferirse la influencia mental de la violencia física (en el sentido de "poder" o "fuerza" inglesa, no de "violencia"), como lo hace Habermas, parece haberse convertido en algo secundario en el contexto actual.

No hay sociedades libre de reglas. Fenómenos sociales requieren un principio unificador.Incluso el individuo como ser social debe pensarse activamente a sí mismo como una unidad para serlo. Se ve a sí mismo, el pensador como uno con su cuerpo, no siempre y nunca del todo controlado por la mente -- en contraste con la idea de Hoppe.Se ve a sí mismo como perteneciente a una especie o grupo (humano, mujer , europeo, etc.).Pero él, y especialmente en la duración de un período de tiempo, se percibe a sí mismo como una y la misma persona. Este no es un acto natural, como nos puede parecer intuitivo, sino una teoría impuesta a la realidad por el pensamiento del "yo" .Sin entrar en detalles, refiero a la antropología de Viktor E. Frankls, Albert Schweitzers o Pedro Laín Entralgo.

¿Crisis financiera, crisis económica, crisis política, crisis institucional? Estos son los términos que se están debatiendo actualmente en los medios de comunicación.Donde la distinción es de naturaleza puramente semántica, porque no hablamos del dinero en su sentido estricto, entendido como el bien económico más comercializado y relativamente duradero (ver Menger). Las monedas modernas no son bienes sino notas de crédito, o más a menudo créditos virtuales, respectivamente débitos directos.

Nuestro dinero es parte de un marco institucional, como lo son nuestras leyes, e incluso nuestro lenguaje. El establecimiento de leyes y reglas positivas depende de reglas más amplias y no escritas: la ley natural, si así lo desea. Y, sin embargo, no están condicionados causalmente por la ley natural. Siempre hay un ámbito de libertad en el que el hombre puede establecer sus propias metas. Frankl ve esto como una dinámica noética .En filosofía uno habla más bien de ser-deber-cuestionar. Aquellos que quieren salvar el euro, la economía o la UE, implican que estas instituciones son importantes, pero generalmente sin preguntar por qué y para qué. ¿Cuáles son los objetivos de una sociedad?¿Para qué sociedad? ¿Para qué economía? Más importante aún, ¿a quién debe hacerse esta pregunta? ¿A los expertos, a los políticos, a los gobernantes (que no siempre son necesariamente políticos) o al zapatero que está a la vuelta de la esquina y a los manifestantes en la calle?

2. ¿Lo que la economía es en realidad: guerra o paz?

La Escuela de Economía Austríaca enseña que el intercambio de productos que satisfacen necesidades mutuamente complementarias, con una evaluación adecuada de estas necesidades y preferencia temporal, lleva a la prosperidad de ambos socios de intercambio. La necesidad básica universal de todos los seres es estar vivo (Schweitzer, 1960) .La necesidad básica especial de los seres pensantes, como lo es el ser humano, es encontrar un sentido en la vida (Frankl, 1997).

La vida como primer objetivo económico.

Economía y ecología, forma y enseñanza del entorno vital. La vida, tal como la conocemos, como existencia física en un universo accesible limitado, determina los recursos físicos limitados de este planeta. Esta es la base de la ética de la argumentación de Hope (Hoppe, 2004). Los recursos intelectuales, como los inventos o las mejoras ambientales, pueden mejorar los beneficios de estos recursos, pero no pueden romper el principio.El hombre se originó en la Tierra y está óptimamente adaptado a la biosfera de este planeta.

Los recursos, el agua en forma molecular H2O, el carbono (CO), en forma de carbohidratos y proteínas, así como las vitaminas y minerales, especialmente las sales, son los componentes básicos de nuestras vidas. La mayoría de ellos se encuentran de esta forma solo en nuestro planeta o están estrechamente adaptados al ecosistema de este planeta.

El sentido como objetivo político último.

El pensamiento único es que tienen la capacidad de ir más allá de sus límites.En filosofía, este fenómeno se llama trascendencia. Por lo tanto, la especie humana no solo ha evolucionado evolutivamente sino que también ha conquistado conscientemente un nuevo hábitat a través de la producción de herramientas y técnicas (colectivamente, tecnología) .Los seres pensantes no están necesariamente ligados a su hábitat. Ni siquiera están atados a sus vidas. No están obligados a mantenerse instintivos y compulsivos.Paradójicamente, también pueden elegir la muerte y provocarla activamente. A niveles individuales, esto sucede a través del suicidio deliberado o, más sublimamente, a través de la autodestrucción sistemática, aunque a menudo inconsciente, a través de la adicción, el odio a sí mismo y diversas enfermedades psicosomáticas.A nivel social, este fenómeno se describe como una decadencia o crisis sociopolítica.

En ambos casos, la causa es un desajuste en el proceso de adaptación a las circunstancias cambiantes que pueden surgir desde afuera (migraciones y conquistas, desastres naturales, epidemias) o desde adentro (errores nativos, injusticia y falta de libertad, falta de retroalimentación).Suele ser una mezcla de todos estos factores.

Lo único que un ser pensante no puede renunciar es la razón. 

La razón incluye la responsabilidad de todas las decisiones tomadas. Como seres racionales, sin embargo, no podemos producir un argumento racional para una decisión en contra de nuestro propio ser.Para ello tendríamos que dejar de ser humanos. Sin embargo, es posible tomar decisiones poco razonables. Ese es el peligro de la libertad. También puedes decidir contra ellos. Por las razones por las que un ser racional debería hacer tal cosa, es una pregunta que no se puede responder aquí. Este auto-abandono, o más precisamente, este auto-odio, no debe confundirse con lo que comúnmente se llama el "mal". La mayoría de los asesinos en masa, torturadores y terroristas encuentran un significado en sus acciones. Por extraño que parezca esto. Estas personas no me preocupan.

Por supuesto, me molesta la cantidad asombrosa de políticos que difundieron mentiras. Lo que me preocupa es que lo están haciendo tan mal. Una clara indicación de que han empezado a creer sus propias mentiras. Tal vez hay uno o dos conspiradores sombríos que, por cualquier razón, se han propuesto el objetivo de destruir el mundo. Sin embargo, la gran mayoría, incluidas las masas populares, al menos buscan su propio beneficio.No hay nada de malo en eso a menos que suceda a expensas de otros, es decir, no implica robo o fraude. Es bien sabido hoy que muchos aprovecharon medios injustos para sus propios beneficios. La realidad nos enseña una vez más que esto tarde o temprano destruirá todas las ganancias, incluso las de una mismo. No puedes lograr la paz lanzando bombas, así como no te conviertes en una virgen a través del coito, como comentó un grupo de activistas en el pasado reciente.

3. Es guerra - y nadie va.

"Es guerra y nadie va" - Una visión para Europa.

Libertad

Un ser humano es solo humano, si otras también personas lo tratan así. Las personas, los seres pensantes necesitan libertad para vivir y hacerse responsables de sus acciones.La justicia no es lo mismo que la igualdad. La justicia establece un equilibrio entre derechos y deberes. La justicia te conecta un Tú con un Yo para formar un Nosotros.
Y la justicia trasciende la relación concreta del individuo con su situación contextual, como hombre y con su prójimo, a través del nivel universal de la meta abstracta de la verdad, la eternidad y la vida en general.

Prosperidad

Hay una manera de encontrar la fe en la vida.

La Escuela Austriaca nos enseña que los valores y la prosperidad no dependen de la eficiencia, aunque la eficiencia en un caso particular puede tener una influencia positiva en ella. No son los que tienen más café en la casa los que son más ricos, sino los que pueden prever sus necesidades y las de los demás con la mayor precisión posible, y compararlas de tal manera que cubren sus propias necesidades de manera óptima en todo momento.
¿Qué significa "más prosperidad"? Una pregunta que se puede establecer de manera universal y general, pero que debe responderse individualmente.

¿Crisis como oportunidad, una idea trillada?

 Tal vez. Pero quiero cambiar el punto de vista del lector aquí. Tómese cinco minutos. Cinco minutos de libertad durante los cuales todo es posible. No piense, quién es el culpable de la crisis, quién ha dañado a otros o cometido crímenes.Concéntrese en sus compañeros humanos, sí, los políticos también son seres humanos (!), para mirar más de cerca. Para los antiguos faraones egipcios la caza de uno o incluso varios elefante, puede haber sido prestigio.Pero si considera que incluso en la Antigüedad los elefantes fueron exterminados en varias regiones, y que el tanque reemplazó al elefante hace mucho (Pfälzner, 2013), entonces uno se pregunta por qué este hobby fue recientemente reintroducido en ciertos círculos.La comprensión, sin embargo, de que este animal es venerado en su patria india como el dios de la riqueza y la prosperidad, bajo el nombre de Ganesha , nos muestra primero la dimensión espiritual de tal acto.

Reyes que disparan a la riqueza de su propia tierra ... 

¿Qué sentido tiene si alguien deposita 20 millones de euros en una cuenta suiza cuando el euro está a punto de colapsar en valor? Si no fueran personalidades importantes, la atención se centraría menos en la ilegalidad de estos actos y más en su inutilidad. En pocas palabras, estas personas están locas!

Para decirlo sin rodeos, el problema de nuestros tiempos no es que haya demasiadas malezas en nuestra huerta, sino que se fosilice y que no crezca nada, demasiada manipulación genética, es decir, manipulación financiera, demasiado pesticida o transferido a la política, demasiadas leyes, demasiado fertilizante, o en otras palabras, ¡demasiados subsidios!

Lo que necesitamos hoy es una mejor comprensión de estar juntos, tanto en la huerta como en la sociedad. La sustentabilidad no apunta principalmente al crecimiento, sino a la eternidad, o algo menos espiritual, a la permanencia, a la persistencia del tiempo. Esto se logra adorando conscientemente la vida, toda forma de vida. No importa que de vez en cuando crezca una hierba extraña. ¿Maleza? Tal vez incluso resulta ser una planta medicinal. Es importante que todo viva en nuestra huerta.