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La amenaza de la electocracia

Desde enero de este año se puede ver una nueva película en Amazon Prime que tiene como tema el Brexit. No las consecuencias o las negociaciones del Brexit, sino como fueron supuestamente manipulados los resultados de las elecciones a favor de la campaña LEAVE, lo que significa en inglés, los que quieren irse de la Unión Europea.

Demuestra muy bien, que en realidad no se manipuló nada, sino se hizo uso de los datos disponibles en varias redes sociales como Facebook, y se utilizarón estos mismo medios para influenciar en la opinión de los votantes y alcanzar gente que nunca hubo votado.

Se conocen estos métodos como la psicometria, que collecta y analiza comportamientos y datos personales en la red, y la micro focalización, usando los datos psicométricos para positionar mensajes adapados al votante, y difindurlos en los lugares y momentos en los que aquel votante individual es más perceptivo.

Un experto en esta técnica es la empresa británica Cambridge Analytica que la usó ya en las elecciones de países como India, Kenia, Malta, México, y Estados Unidos. Pero es desde las elecciones 2016 cuándo el público empezó a tomar nota de ellos.


Brexit: The uncivil war

El subtítulo de la película Brexit es “the uncivil war”, la guerra incivil.

A lo largo de la películo se apoya la idea de que los de la campaña LEAVE han hecho trampa, por esto termina también con la acusación del protagonista de aquella campaña.

Aunque se menciona que la parte de los que quieren quedarse en la Unión Europea, la campaña REMAIN, han descuidado su electorado y no han cumplido con las expectativas, se enfoca el problema en las nuevas tecnologías.

Apartentemente hay un nuevo riesgo en estas tecnologías, una amenaza para la democrácia.

Aquí termina nuestra película y nos deja con una sensación de desesperación y una vez más con la esperanza timida los Tribunales van a detectar el verdadero malvado y castigarlo.

Pero las alternativas existen.

Alternativas y oportunidades

 El Blogger Thomas DeMichele ha resumido algunos buenos consejos como convertir la democrácia digital en un sistema más seguro y “devolver el poder” al electorado desorientado. Le cita aquí literalmente, traducido del inglés.

Un electorado bien informado, con un conjunto de ética y con empatía por otros ciudadanos puede ayudar a garantizar la democracia digital contra el tipo de anarquía digital que vimos en las elecciones de 2016.

     Educación: Porque cuando la democracia digital es inteligente y está bien apoyada en hechos, es menos probable que se compartan noticias falsas (fake news) y la mentira es menos probable que se propague.

     Empatía: Porque cuando vemos a las otras facciones políticas como conciudadanos (o entidades extranjeras con derecho a la autodeterminación), y no como enemigos, del tipo que sea, entonces estamos menos incentivados a librar una guerra digital con ellos.

     Ética: Porque se ha demostrado que las costumbres generales y la ética hacen maravillas en la creación de un entorno positivo en línea (un espacio como Wikipedia es un buen ejemplo; pero incluso Reddit es un ejemplo de cómo las reglas comunitarias básicas pueden mantener una democracia digital relativamente civil).

Si quiere saber más, puede ...


Ver el tráiler de la película con subtítulo en español:



Ver aquí la presentación como vídeo:



El último proyecto presentado del PP para "acabar con la despoblación" me han llamado la atención sobre lo mucho que cuesta hoy en día las soluciones más sencillas.

El aborto como problema de despoblación

El control sobre la fertilidad de la mujer, para aumentar la población, (preferiblemente de futuros varones combatientes), la selección en la fertilidad asistida, es decir aniquilar personas consideradas "minusválidas" (para disminuir gastos en sanidad), el trabajo forzado en tareas menos deseadas, ... todos ellos son estratégias que ya se probaron por otros régimenes, no precisamente democráticos. Supongo que no tengo que subrayar a qué época devastadora de nuestra historia reciente me refiero.

Pero lo que me preocupa, no es tanto la ética, la frialdad y la falta de respeto por la vida que hay detrás de tales pensamientos. Sobre todo, hay que decir que fueron siempre estratégias que fracasaron, y creo que no fue por casualidad.

En la actualidad existe un caso muy distinto, pero el problema de fondo es el mismo. ¡Google!

Hace unos años proponían, (y creo que pusieron en marcha el plan), de pagarles a las mujeres jóvenes la criogenización de sus óvulos. La idea era, animar a las chicas de hacer carrera en tecnología, sin tener que renunciar a ser madres. Se iban a cobatir dos problemas a la vez; la "despoblación" y la integración de la mujer en el mundo laboral.

Obviamente estos (mayoritariamente) hombres de Google no son tan genios como siempre pretenden. Si puesieran una guardería interna y gratuita a las mujeres que traen hijos, podrían aumentar la productividad en más que en un sentido.

No voy a nombrar aquí todas las soluciones que ya se conocen para el problema del aborto, sin necesidad de forzar a ninguna mujer de tomar una decisión en contra de su voluntad. Tampoco voy a entrar en más datos, como el echoa que la mayoría de las mujeres que abortan son ya madres de hijos, o sea, ya contribuyeron a la repoblación de España.

Creo que la mayoría que llegan aquí a mi blog, también estan conscientes que la decisión sobre el aborto se toma desde una situación personal tan dramática que las mujers que deciden abortar lo hacen, sí o sí, sea cual sea el marco legal y arriesgando sus vidas. También sabemos que en la mayoría de los, si la mujer tiene salud, recursos económicos y una red social intacta, no suele abortar ni siquiera en los casos donde el hijo fue fruto de violación.

En otras palabras, forzar una mujer a tener un hijo que no quiere, es negar su derecho de vivir.

Preocupación por la "vida no nata" o eugenesia

 Pero hoy, no escribo tanto como mujer, ni por ni para ella. Esta última propaganda del PP me preocupa mucho más que las anteriores, como tales propagados por el Forum Libertas. ¿Vaya nombre que se han puesto!

La despoblación es probablemente el menor de los problemas de España, y Europa en conjunto. Aunque sí es verdad que nuestra población envejece, justo en nuestras fronteras tenemos países que multiplican su población casi un 10% cada año, en los últimos años. Pienso, por ejemplo en Egipto.

Los 30 países con mayor tasa de crecimiento son de África, con excepción de Iraq, los Emiratos Árabes y Afganistán. Si consideramos, además, que los jóvenes de estos países tienen muchas ganas de venir a Europa, me pregunto, si realmente nos preocupa que a Europa le falten jóvenes. ¿No parece más bien, que la verdadera preocupación es poblar España con jóvenes "españoles", y no tanto de proteger y fomentar la vida?

Naturalmente, es complicado integrar gente que tiene ya 15 o 20 años de edad, tiene una experiencia traumática detrás, y muy poca formación. Pero esto sería otro tema, y pienso, un problema que se puede resolver, si realmente este sería el problema.

Con el corazón en la mano, imaginese que dentro de dos generaciones el europeo medio será mulata, de piel oscura. ¿Cómo se sentiría? ¿Cómo lo ve? Esto no es una cuestión abstracta. ¿Casaría a su hijo, su hija con alguien quien tenga un aspecto tan diferente de sus antepasados de "pura cepa"?

Cuano hablamos de xenofóbia, es muy difícil oír que alguien admita que comparte estos sentimientos. Pero cuando se trata de un cargo importante, de ser representados oficialmente, o de unir lazos familiares por una persona de otra étnia, ... en estos contextos concretos se revela el verdadero sentimiento.

¿Quién no ha pensado que a un "extranjero" no "votaría nadie"? ¿Cuánto nos falta para tener un presidente como Obama, o incluso la primera presidenta de origenes africanos? ¿O indios, o asiáticos...?

Si nuestros pueblos se despoblan es porque no tenemos muy claro quien es el "pueblo" en nuestro país, y no porque las madres se han vueltas locas y están "despoblando" nuestra nación, dejando un rastros de cuerpos de bebes detrás de si.

Tal vez, la despoblación se debe mucho más a las vallas - visibles e invisibles - que a las curetas, cánulas, y otro instrumental que usan los médicos y las médicas que intenta de ayudar a una mujer desesperada.

Esta caricatura hace referencia a la esquizofrénia de la posición que toman la mayoría de los americanos respecto a la immigración. Se podría decir algo parecido para nosotros.


Antecedentes

El 28 de septiembre de 2018 Nikki Haley, la embajadora de EEUU, asistío a una protesta contra el gobierno de Venezuela ante la sede de la ONU en Nueva York y proclamó oficialmente que Estados Unidos "luchará" por los venezolanos, prometiéndoles el apoyo directo de Donald Trump y pidiendo a los venezolanos que se levanten en contra de su cobierno.

Este es sólo el último acontecimiento en una larga lista de intervenciones sistemáticas en Venezuela por parte de Estados Unidos, y forma parte íntegra de sus políticas para Latinoamerica, especialmente el intéres estadounidense en el Área de Libre Comercio de las Américas o ALCA.

Así, el 21 de abril de 2001, Jorge Batll, en la III Cumbre de las Américas y con la ocasión de la concesión de un préstamo puente de US$ 1.500 millones para Urugay, avalado por el presidente George W. Bush. Un hecho que Batll ve como un primer paso, el segundo paso sería apoyar a Huga Chavez, como clave en las políticas estadounidenses de "crecimiento".

Un año despues, el 13 de abril de 2002, Manuel Viturro de la Torre, entonces embajador de España en Caracas,  se une al embajador estadounidense, Charles S. Schapiro, para reunirse en persona con Pedro Carmona, presidente del “gobierno provisional”, que acaba de disolver Asamblea y las principales instituciones de venezuela en un golpe de estado. Según El Mundo, "fueron los únicos diplomáticos que se entrevistaron con Carmona".

Durante el segundo mandato del presidente estadounidense George W. Bush, en 2005, Condoleezza Rice define Chavez como una "fuerza desestabilizadora".

Otro golpe de estado fue frustrado en 2006, con sospechas claras sobre intervenciones de parte de EEUU. Se filtra un cable del diplomático estadounidense William Brownfield en el que se habla de "derrocar" a Chavez.

Entre 2011 y 2014, los Estados Unidos comienzan una olada de sancciones contra empresas venezolanas petroleras y armamentísticas.

En 2015, Barak Obama declara Venezuela una "amenaza extraordinaria".

En resumen, desde por lo menos 17 años los Estados Unidos llevan una campañas intervencionistas en Venezuela (y otros países latinoamericanos), mediante intentos de asesinatos de políticos, un uso sistemático y subversivo de los medios, mobilización de grupos de interés en EEUU y en Venezuela, así como sancciones económicas ferozes.

Para entender la situación en su conjunto habría ir atrás hasta el colpe de estado de 1954 en Guatemala, promovido por la intervención de la CIA bajo el mandato de Dwight Eisenhower.
Para más información lea el artículo de Hugo Murillo Jiménez.

Según Telesur: "Gran parte de estas campañas se han llevado a cabo a través de grupos como USAID, la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y la Oficina de Iniciativas de Transición (OTI)".

Estas campañas fueron perseguidas por todos los presidentes americanos, sin importar el color político, ayudados por países europeos, entre otros España. No dejan muchas dudas sobre su principal motivación, obligar a los países de Latinoamerica de seguir el modelo neoliberal de Estados Unidos, con el fin de conseguir el control sobre los recursos claves, de tipo petrolero e minero, y de manipular el curso del sector industrial-militar en su propio interés.


Infográfico detallado sobre la historia de intervenciones en Venezuela.



El dilema

Observando la tumultosa historia de Venezuela, podemos hacer algunas primeras observaciones.

Primero, a lo largo de los siglos, y comparando con otros países, su historia no es más compleja o cambiante que la de otros pueblos.

Segundo, se hace evidente que los mayores incidentes (especialmente golpes de Estado más o menos violentos) están siempre unidos a decisiones sobre el control de recuros materiales y económicos. En el caso de Venezuela esto son principalmente el sector energético (petróleo y la distribución eléctrica), el sector agrario, y las decisiones políticas monetarias.

Tercero, la intervención internacional en la política nacional de un país juega un rol importante de forma multilateral. Es posible, que existe una tendencia de intensificar ésta influencia mútua en épocas de cambios paradigmáticos; como la era de Napoleón, la segunda guerra mundial, o la reciente crísis financiera. Para afirmarlo, no disponemos de suficientes datos en este gráfico.

Cuarto, que el rol del "pueblo" es muy ambigüo, por lo menos en el caso de Venezuela. Su participación es usado por otras fuerzas políticas, las industrias, grupos de interés, gobiernos extranjeros, e idealistas de otros pueblos que se unen a la lucha de otros pueblos sin realmente conocerlos. Esto es agraviado por la falta de una unidad ideológica como pueblo en Venezuela. Es decir, la gente se identifica más con su "partido", su orientación política y de grupo, y somete la importancia de ser "un sólo pueblo" a ello. Por causas que no puedo analizar aquí, la "unión nacional" en Venezuel es siempre un discurso impuesto y no emerge realmente de una experiencia unificadora como nación. (Algo parecido a lo que ocurre en España).

Quinto, como bien nos explica Ramón Lobo, el caso actual de Venezuela lucha con un problema de legitimidad, o mejor dicho, la carencia de la legitimidad de ambos bandos. Esto nos recuerda de manera impactante, que en última instancia, la política siempre está por encima de la Ley - nos guste o no. Pero se puede crear la legitimidad política (de la que  surgen finalmente las leyes que aprueban la legitimidad formal de un gobierno), si no existe un discurso unificador en el que se puede apoyar el pueblo.

Estos cinco dilemas, no sólo son un problema para la actual Venezuela, sino forman un grupo de problemas existenciales con efecto subversivo al sistem política de una democrácia.

En palabras más claras, el poder de un pueblo está muy limitado por acontencimientos geopoliticos y sus necesidades materials (1 y 2), cambios a escala global (3), la influencia sistemática (desinformación estrategica) por otros y la propia falta de conocimiento (educación democrática) (4). Todos estos dilemas están bien conocidos, y ampliamente debatidos en la literatura académica de las ciencias políticas. En la lucha ideológica por los derechos de los ciudadanos, hace cuatro siglos, ésta cuestión fue central. Como claves cabe mencionar a la feróz lucha intelectual entre John Locke (1632-1704) y Thomas Hobbes (1588-1679) sobre el concepto de la "prerrogativa" en la ley común inglesa.

Sorprendentemente, el caso Venezuela nos hace ver que estos dilemas tan importantes, no han salido de las esferas abstractas de la facultad de política. El pueblo a pie de calle no hace este tipo de relación entre "Estado de Ley", "democrácia", y "pueblo". ¿Si hicimos una enquesta entre las personas de nuestra ciudad y preguntaríamos cuál era la relación entre el Estado y los ciudadanos, sabrían contestar.

Democracia neoliberal

¿Qué es la "prerrogativa"? Para los que no están familiarizados con términos políticos, y de manera muy simplificada, se podría decir, que ningún gobernador se puede apoyar en ninguna autoridad legal, si se va en contra del pueblo, como un tipo de derecho de auto-defensa de los pueblos. Vamos a ignorar aquí que la justificación para esta teoría (o su refutación) fue basada en ley divina y la autoridad del dios cristiano. Además hay que mencionar que en aquellos tiempos no se estableció un gobierno democrático sino se apoyaba, según el bando, uno u otro de posibles succesores al trono inglés.

No obstante, la idea de "prerrogativa" sigue viva, y es el principal motor detrás de la manipulación sistemática de los ciudadanos, utilizándolos como arma entre la lucha de interéses en manos de los poderos.

En grandes rasgos, desde la guerra fría, el discurso que se usa es el del "pueblo libre" (de la democrácia neoliberal) y el pueblo oprimido (de los países comunistas). Por el otro lado, los gobiernos comunistas usan el disurso de la "hegemonía desalmada" (especialmente de estados unidos y las clases ricas) contra el "proletariado unido" (los trabajadores, paradójicamente a menudo incluyendo los funccionarios del gobierno).

No voy a entrar en un análisis detallado del simbolísmo y el uso y abuso de tales conceptos. Pero creo, que ilustra un poco el debate actual alrededor de Podemos en España, y por qué es tan atractivo, tanto para los en pro como los en contra, enlazar la lucha por una democrácia más real y directa en España con el sufrimiento del pueblo venezolano.

Lo que uno tanto a la izquierda como a la derecha de nuestro país (y hace echo de los discursos de EEUU, Francia y Alemania), es la arrogancia del proteccionismo con el que se debate la actual situación en Venezuela.

El objetivo declarado es luchar  "por" los venezolanos, asumiendo que haya una norma universal como los pueblos se deben gobernar o como elegir a sus dirigentes.

Pero la pregunta, que a mí más me conmueve es la del poder real del ciudadano en un mundo tan complejo, tan enlazado y tan difuso.

¿Qué queda después de esto de la democrácia? 

¿Cuánto valen todavía nuestros votos? 

¿Y como saber qué votar?

 

Entre economía y política

Tal vez es un buen momento para recapacitar. Un verbo que define el RAE como "reflexionar con detenimiento y atención sobre un asunto, especialmente sobre una decisión propia".

Reflexionemos cuál es el objetivo final de la democrácia.

Para empezar, cuándo los estadounidenses codician el petróleo y otros recursos y acosan a los países productores de estos recursos, no es por mera vanidad, por las puras ganas de dominar - posiblemente esto también - la "amenaza" que cualquier cambio en la distribución de estos recursos significa para Estados Unidos es real.

En el año 2011 EEUU (0,32 MM habitantes en 2019) todavía duplicaba el consumo de petróleo de China (1, 39 MM habitantes en 2019), con sólo una cuarta parte de la populación (datos censos oficiales).

Con otros recursos, los datos se comportan de forma similar. No voy a hacer aquí un análisis económico completo, pero animo al lector de buscar algunos censos y hacer este tipo de comparaciones para entender mejor las relaciones.

El origen de todo este dilema, es una visión del mundo que abarca tanto la política como la economía y se basa en la teoría de que el motor de la riqueza sea el consumo; tanto de la riqueza individual como de la riqueza de las naciones en su conjunto, el llamado bienestar or Commonwealth.

Muchas veces, y en mi opinión de forma errónea, se asume que estas ideas surgen de las teorías del liberalismo clásico del filósofo Adam Smith y su definición del bienestar. No voy a poder ampliar el debate sobre la filosofía de Smith aquí, pero creo que nos despistamos si buscamos las causas ahí.

Más bien, hay que avanzar hasta las teorías del marginalismo y la explicación del dinero y el concepto de la creatividad.

El marginalismo fue propagado por William Jevons, Carl Menger, León Walras, John Bates Clark, Knut Wicksell, Alfred Marshal, y Karl Marx. Pero Carl Menger fue el único en definir el valor economico añadido en el intercambio de bienes y servicios como el resultado de unas necesidades mutualmente complimentarias entre las personas que intercambian este bien.

Con esto encontró una definición subjetiva, que tiene la desventaja de no poder ser calculada significativament de forma estadística. Sin entrar en tecnicismos, lo que revela su teoría subjetiva del valor, es que una persona, o un país, sólo es más rico consumiendo más de un producto, si hay un número igual de personas que desean al mismo tiempo deshacerse de este producto, por algo que los primero quieran intercambiar.

La gran diferencia entre Menger y los demás, es que para cualquier neoliberal la riqueza de un país aumenta, cuando la suma de sus habitantes tiene más.

Esto puede significar también, y en la práctica lo hace, que un país es más rico, cuándo el 10% de sus habitantes tienen 10 veces más, mientras el resto tenga 10 veces menos, en concreto la riqueza se incrementa un 9%.

Ejemplo:

País A y B tienen ambos 100 millones (MM) de habitantes.

En país A 10 MM personas tienen 10 mil (M) € y 90 MM personas tienen 10 M € = 1000 M € (1 millón).

En país B 10 MM personas tienen diec veces más 100 mil (M) € y 90 MM personas tienen diec veces menos 1 M € = 1090 M € (1 090 000 €).

¿Diría usted que el país B es más rico que el país A?



El dinero es un tema tan amplio complejo, para los que no están familiarizado con el, que será difícil entrar en detalles aquí. Pero creo que todos los españoles, han saboreado un poquito cómo de un día al otro, un país y todos su habitantes (con la excepción de algunos pocos) puede caer en la pobreza, no por unos causantes económicos, sino por un mero acto político, la política monetaria.

Otro complice en el triangulo neoliberal es la tan alabada creatividad, que ahora de repente se exige a todos los aspirantes a empleos, como si antes la gente no hubiera sido creativa en su trabajo.

Sea como sea la definición, últimamente mezclado con el igual de ambigüo concepto de las tecnologías digitales (TICs), la gran mayoría cuando habla de creatividad se refiere al concepto que nos dio Max Weber en su gran obra el ensayo La ética protestante y el espíritu del capitalismo.


Weber, y con el los neoliberales entienden la "creatividad" como una "destrucción creativa".
Trato este tema ampliamente en mi tesis Principles of Liberty [Principios de la Libertad] (cap. 1, p. 21-25). Ahí explico también cómo Max Weber entiende la democracía; como "una guerra en suspense".

"La democrácia... es una guerra en suspense" (Max Weber)


Es tal vez anecdótico, pero yo personalmente fue educada de niña con la idea que, aparte de todos sus horror, las guerras tenían algo bueno, que servían de motor para la economía y después los países vencidos, gracias a la intervención extranjera terminaron más ricos.

¡¿En serio?!

Hoy por hoy no me cabe en la cabeza como alguién realmente puede pensar algo así, y mucho menos expresarlo.

Democrácia real

Analizar es fácil, proponer alternativas es difícil. Sobre todo, porque los análisis sólo se miden con la buena argumentación de otros. Las propuestas alternativas se miden en su viabilidad en la práctica.

Los análisis aspiran a cierta validez científica, una objetividad. Las propuestas se dirigen a personas concretas con las que convivimos.

Creo que la pregunta de Ramón Lobo por la legitimidad política de un gobierno es un buen punto de partida.

Nuestra situación en España, a nivel ideológico, lucha con problemas similares como Venezuela. Por suerte, todavía no afecta tanto a nuestra situación material como la de ellos.

¿Cuáles son estos problemas?

Nuestra sociedad como "un pueblo" no está definido de forma clara. En Catalunya algunos dudan, si somos realmente todos Españoles, o más bien pertenecemos a dos naciones diferentes.

Desde la derecha se inició un discurso sobre la legitimidad de Pedro Sánchez como presidente, aunque fue claramente elegido por el Parlamento. Me parece un discurso peligroso, no tanto para Sánchez, como para la estabilidad del marco político-legal en su conjunto. En cierto modo hacen algo similar como los indepentendistas de Catalunya. Atacan a la constitución (aunque obviamente no de forma expresa), para imponer un nuevo marco legal que les interesa más, en lugar de luchar por la vía más larga y complicada desde la Ley y el consenso.

Si escuchamos a todos estos discursos, hay una palabra que se amplía masivamente. Es la de "ganar". Todos quieren ganar elecciones, ganar influencia, ganar dinero, ganar una posición mejor en la sociedad.

En principio no hay nada malo en la competitividad. Pero hay una diferencia entre el intento de superarse a uno mismo y el intento de superar a los demás. Depende con qué una se compara. En parte la trampa está en la idea de la "justicia social" y la "igualdad".

Daría para un artículo a parte. Aquí quiero solo remarcar una cosa. La justicia social no se alcanza ni con dar a todos lo mismo, ni cuándo todos tengamos las mismas oportunidades. No se trata ni de ser iguales, ni de tener los mismo derechos. No es ni siquiera una cuestión de derechos.

Una sociedad justa se realiza cuándo cada uno de sus participantes tenga todo lo que necesita para desarrollarse de la mejor manera. Es un compromiso con la vida en todo su potencial. Y para dar un poco de chispa al asunto, tener un gran cochazo y hacer viajes de lujo ha frenado demostrablemente el desarrollo personal de más de una persona en nuestro país.

En lugar de argumentar aquí desde la lógica, cosa que podré hacer en otro momento, quiero dar una ilustración. Imaginense un país como una familia. ¿Como impartiría la justicia entre sus hijas e hijos?

Esto me acuerda un lema que tenemos en mi país de origen (Suiza). Pensamos que un pueblo es como una cadena. Es tan fuerte como su miembro más débil. Es el punto más débil donde se suele romper, y por esto hay que cuidar y fortalecer al débil.

"Un pueblo es como una cadena, es tan fuerte como su miembro más débil".


Una forma de potenciar al débil en mi propia familia es encargar las tareas a quién peor saber hacer (aunque ya sabe un poco), para que vaya apriendiendo y mejorando y no al quién ya la domina. Parece poco lógico, lo sé. Pero en la práctica es un motor de desarrollo para todos. Los pequeños o menos competentes mejoran, los que ya saben aprenden a enseñar y motivar.

Qué contraste con la ideología neoliberal de qué el más fuerte debe liderar (y elevarse encima de los demás, incluso pisandolos).

Una nación no es otra cosa que una comunidad de aprendizaje. Su éxito y su permanencia en el tiempo dependen de su capacidad de cuidar los unos de los otros. No por imposición de una ley. Es la experiencia en la convivencia con los demás que nos enseña que realmente no existen personas más fuertes o más débiles, sólo personas con capacidades y habilidades diferentes, y nadie es imprescindible. Por esto, se fomenta una orientación hacia el otro, velándo por el bien de quién tengamos en frente. Es algo muy contrario a "sacrificarse", o mejor dicho, exigir el sacrificio a una parte de la populación por un supuesto y abstraco "bien común".

Conclusión

El caso Venezuela no es tan diferente de muchos otros países, incluyendo EEUU y España. La intervención mutua entre países (y entre individuos) es un fenómeno natural. Lo que no quiere decir que sea necesariamente positivo. Conlleva un riesgo subversivo y desestabilizador.

No sólo puede ser desestabilizador para un gobierno en concreto, sino también para la democrácia como sistema político en su conjunto.

Aunque se habla en los medios de este dilema, la mayoría de la gente no entiende lo que significa.

Muchos están conscientes de que votar no es participar y se sienten desilusionados. Entienden que lo que se hace o se dice por un mayoría, no significa que se trata de un interés "en común". En cambio, tampoco quiere decir que algo sea "justo", sólo porque lo exige una minoría supuestamente "oprimida".

Pero luego caen en la trampa se crea la ilusión de que la "participación" en manifestaciones y acciones intervencionistas de los estados tengan efecto. El ciudadano a pié es primeramente conmovido e implicado emocionalmente, para participar en una manifestación contra un gobierno extranjero - supuestamente injusto. Cuando este "mal gobierno" finalmente cae, aquel ciudadano o ciudadana cree que su acción "democrática" haya hecho justicia.


Quiero que el ejemplo de Venezuela nos sirve de ejemplo para reflexionar sobre la participación democrática.


La política en mayúsculas se hace en lo pequeño. Votos sin poder material no tienen ningún valor. Con esto no quiero detener a nadie de votar, todo al contrario. Pero si queremos una democrácia real debemos implicarnos y comprometernos buscando oportunidades como mejorar nuestra vida en el lugar donde estamos. Para esto no hacen falta fondos públicos ni leyes.

Especialmente en Sudamérica hay muchos pequeños proyectos de personas que han entendido este concepto. Me gustaría mucho, oír más de ellos y menos de los manifestantes y demostrantes en la calle.



Existe un mito ampliamente extendido entre los pueblos democráticos de hoy. Tal vez sea el mito por exelencia de este régimen político; la revolución como el intento de liberación por parte de un pueblo oprimido y su legítima defensa contra toda forma de injusticia sufrida.

De hecho, desde John Locke, los teóricos democráticos encuentran fundamentos sólidos en el concepto de la prerrogativa (Locke, Segundo Tratado, Capítulo 14).

El concepto de una prerrogativa del pueblo implica la localización de la voluntad del pueblo. La prerogativa en la ley británica se podría resumer como el orígen del derecho de legislar y ejecutar leyes. John Locke encontraba este orígen en el mandamiento divino del gobernador de actuar por el bien común.

Facilmente se puede entender la prerrogativa como la expresión de la voluntad popular y así localizar la expresión de la identidad de un pueblo en el acto prerrogativo.1 Esta idea se refuerza durante acontecimientos actuales cuándo participantes de manifestaciones políticas defienden, por motivos dispares, sus actos como expresión de una voluntad ampliamente compartida. Sólo un análisis más profundo nos permite ver que la idea de la prerrogativa en John Locke y el concepto de la voluntad de liberación de los pueblos en la historia actual son muy dispares. Mientras el discurso actual intenta de localizar el agente de una revolución para legitimizarla, por ejemplo contrastando la voluntad popular con la de un régimen militar, John Locke instrumentalizaba el pueblo como prueba en contra de un gobernador o en favor de otro. Es decir, la revolución, para Locke no es tanto la expresión de una voluntad sino síntoma de un mal-estar y obviamente un fracaso del gobernador en poder de obrar por un bien común.


En lo siguiento no se quiere profundizar más en este análisis, sin duda valioso para otros propositos.  La prerrogativa en el sentido de Locke, concebía una herramienta nueva en el desarollo histórico hacia una democrácia moderna. Precisa destacar, no obstante, que se concibe como herramienta en la retrospectiva. Locke no tuvo la intención de crear un nuevo sistema político sino justificar acciones violentas en contra de un gobernante y en favor de otro. La teoría expuesta en Segundos Tratados podría por lo tanto considerarse una ampliación de la idea de la guerra justa al ámbito de las relaciones internas de un estado. Tanto en el concepto historico de John Lock como en la prerrogativa moderna se basa en la suposición que bajo ciertas circunstancias la violencia es legítima, útil y necesaria; en otras palabras el único remedio justo, bueno y viable. En consecuencia, este artículo propone que la violencia puede ser comprensible, incluso justificablemente salir impune en circunstancias y, a veces, ser una medio necesario para hacer un conflicto visible dónde es negado o inconsciente, pero jamás puede resolver el conflicto.


Una revolución no puede ni restituir un bien común ni defender la soveranía de un pueblo. El propio acto de revolución revela que una parte de lo común es rechazado y que el pueblo carece del poder unificador que se podría considerar soberanía. Aquí sea alertado también el feroz defensor del poder legítimo o acual quién se opone a cualquier fuerza anarquica o revolucionaria por parte del pueblo. La fuerza estatal, en contra de la revolución, para ignorarla, callarla o destruirla, carece en la misma medida de poder restitutivo y soberanía como la fuerza revolucionaria.

En primer lugar esto es debido a que las revoluciones no son expresión de una voluntad popular sino más bien táctica ágil de una parte de un pueblo de hacerse oir, es decir síntoma de diversidad y discrepancias que existen en un pueblo y no de su unidad. Segundo, revoluciones no se hacen bajo régimenes injustos crueles y opresantes sino en tiempos dónde el gobierno flaquea y pierde su poder, sea por razones externas, internas o ambas. Las revoluciones como tal son síntoma de la pérdida de identidad y poder de un pueblo en conjunto, y no sólo de su gobierno. Por lo tanto, son una señal que un pueblo ya se encuentra, por lo menos en parte, en el estado de anarquía, tan temido por John Locke y sus contemporáneos. Las revoluciones son los primeros dolores del caos.

Esto lleva al segundo mito, el de la creación de la nada. No son escazas las teorías políticas que consideran cierto nivel de desorganización, violencia y sufrimiento el precio que hay que pagar por la libertad. Aquí no se refuta que todo en la vida tenga un coste, incluso que recreación sea posible despues de una destrucción. No obstante, cualquier tipo de violencia o destrucción es un mal innecesario, debido a una visión mecanista del mundo, que causa sufrimientos evitables que en el peor caso agravan el problema original más de lo que lo resuelven.

¿Qué alternativa existe entonces cuando una sociedad se encuentra en una situación actual inacceptable y los diversos participantes obviamente no se ponen de acuerdo?