Presentaciones PPT: Eficiencia | Democrácia | Valores
Introducción
Sólo hace falta
encender la televisión o la radio y se nos embauca con un sin fin de
debates, discusiones y comentarios de analistas, economistas y
comisiones éticas, algunos en favor y otros en contra pero siempre
con el mismo tema; la privaticación de los servicios públicos, en
primer lugar de los hospitales y de las escuelas.
Todos estas
opiniones tienen algo en común. Dejan bien claro que de algún modo
u otro los costes, o según la postura política, los gastos, de los
servicios públicos estan relacionados con la actual crisis
financiera y la deuda exorbitante del Estado español.
Adentrandonos en
el labirínto de los argumentos concretos de estos debates se
cuestionan la rentabilidad de un servicio gestionado por
funccionarios del gobierno y se opta por la gestión empleada por
expertos asalariados por empresarios con mayores ánimos de lucro. Se
reta la honestidad y la fiabilidad de barones regionales y
autonómicos que hasta ahora distribuyen la enorme cantidad de dinero
que mueven estos servicios públicos. Casos de la más infame
corrupción han dado buenas razones para desconfiar en la eficacia
del sistema, de la selección de las personas en estos cargos o
incluso ámbos. Algunos prefieren dejar nuestra salud y la educación
en las manos de accionarios anónimos, propietarios de grandes
conglomeratos multinacionales bajo la supervisión y dirección de un
consejero poco conocido con sede en Holanda o Cipre cuya gestión
responde únicamente a los valores de la Bolsa.
Argumentos
Hay los que dicen
que la eficacia de los servicios de salud o de la educación dependa
de quién tenga el título de propietario. Es decir, no es lo mismo
si el hospital pertenece al pueblo español o a unas pocas persona
que no necesariamente tienen que ser españoles y quienes gestionan
la o las empresas que prestarán este servicio de salud o de
educación.
Hay los que dicen
que la venta de estos servicios públicos a empresas anónimas pueda
resolver el deficit financiero del gobierno, es decir, proporcionar
la liquidez de tan urgentemente hace falta para que los bonos de
estado no pierdan más valor en la Bolsa. Es decir, por la enorme
caída del valor que ha sufrido la economía española en la opinión
anónima de los compradores de bonos de estado en la Bolsa, ahora se
require alguna acción que pueda mejorar nuestra liquidez con ello
nuestra imagen en los ojos de los jugadores en la Bolsa, o más bien
en los cálculos Monte Carlo y otros más sofisticados de agentes
virtuales en forma de complejos programas de simulación financiera.
Hay los que dicen
que la libertad y el bien estar dependan directamente del título de
propiedad de estos servicios. Se discute si es mejor dejar la
decisión sobre la necesidad de una intervención médica o de una
educación especial en manos del mercado. Es decir, se considera sólo
dar una educación superior a los que se lo puedan permitir
económicamente.
Eficácia y eficiencia empresarial
Es un problema
conocido en teorías empresariales que la gestión de una empresa por
una autnónoma o por una estructura patriarcal, con un sólo
propietario o una familia con carácter dinástica muestra
dificultades bien distintas de una empresa gestionada por expertos
asalariados, seleccionados por una junta igualmente asalariada y
elegida de forma más menos anónima como suele ser el caso en los
gobiernos demócraticos de hoy y en las empresas con personalidad
jurídica.
La diferencia es
evidente, en el primer caso el dueño, el mayor ejecutivo y el
beneficiario económico del capital social es una misma persona. En
el segunda caso la el capital, la actividad y responsabilidad
económica así como el beneficio de esta actividad son tres ámbitos
completamente desvinculados. En este aspecto la empresa pública y la
típica empresa privada prestadora de servicios se benefician de las
mismas ventajas y luchan con los mismos problemas, la responsabilidad
y la transparencia.
No obstante se
supen que haya una diferencia entre ellas en cuanto a l eficácia y
sobre todo la eficiencia empresarial entre ambos. Si la toma de
decisiones y la adquisición de capital siguen caminos parecidos, la
diferencia tiene que estar en otro aspecto. Este se encuentra en la
forma como se estimula o refuerza la toma de desiciones y la
inversión. La empresa pública cuando necesita más dinero tiene que
negociar su valor para la sociedad en relación con otros servicios
que el gobierno preste, e incluso recurir a una subida de impuestos.
Si toma la decisión equivoca, teóricamente, el gobierno perderá
votos en las próximas elecciones. Es una realidad de que cuanto más
servicio público más impuestos. En caso que el servicio financiado
con el aumento de impuestos no resulte dar los esperados beneficios,
el ciudadano recibe menos servicios por más impuestos.
Cuando una
empresa privada con personalidad jurídica quiere aumentar su
capital, también evalua primero los valores que puedan tener los
diferentes servicios para el funccionamiento global de la empresa.
Nuevo capital se gana vía un aumento de acciones. Más capital
empresarial, más capital accionario. Si el nuevo servicio que se
financia con este aumento capital accionario resulta tener un déficit
en lugar del esperado beneficio, la acciones pierden valor.
Tal vez no salta
a la luz tan claramente, pero precisamente ahí está la primera
diferencia. Entre la empresa pública y la sociedad anónima. La
empresa pública presta todos sus servicios a sus propietarios, el
pueblo, mientras en la empresa privada el beneficiario o consumidor
de estos servicios no tiene que ser necesariamente el inversor en sus
acciones. En la mayoría de los casos no suele ser así. No sólo
estan desconectados las decisiones empresariales, de las acciones y
las consecuencias, como mencionado arriba, sino también el beneficio
financiero del beneficio económico en un sentido más amplia. Lo
económico se entiende aquí como todos los bienes, materiales e
immateriales que cubren necesidades humanas.
Existe una
segunda diferencia. En los dos casos, tanto la empresa pública como
la empresa accionaria pueden recurir a créditos bancarios y otras
herramientas de crédito como los bonos. Tanto los bancarios como los
compradores de bonos son personas jurídicas de carácter anónimo y
multinacional. En el caso de la empresa accionaria, este dinero causa
cierta incertidumbre por su carácter ajeno a la empresa y su directo
control. Precisamente por esto en los ratios financieros se vigila
que la deuda con deudores externos no supere cierto porcentaje del
capital social y esté en minoría. De otra manera el voto de los
accionarios perdiría de poder efectivo y se quedaría únicamente
con un poder nominal. En el caso de las deudas que emite un gobierno
democrático la situación es similar pero no comparable. La emisión
de deudas a ajenos en el caso de gobiernos puede igualmente ser a
extranjeros o empresas privadas nacionales. En todo caso, igual como
en las empresas accionarias, la deuda se haría con una entidad ajena
a los processos de decisión empresarial. Mientras en la empresa
accionaria los votos se suelen hacer en funcción de la aportación
de capital, lo que distingue básicamente el accionario del
prestatario es que el primero se interesa en la rentabilidad de sus
acciones y el segundo en que se mantenga la deuda a la vez que la
empresa siga siendo productiva, visto que prestatario no cobra
emisiones de acciones sino interéses de deuda. Esto es muy distinto
en los gobiernos democráticos. Los votos son por cabeza, o sea por
aportación de recurso humano y no por aportación de capital
financiero. El ciudadano no espera emisiones de la rentabilidad
económica de su país, sino que el gobierno le preste ciertos
servicios que se han acordado democráticamente, y sólo estos
servicios. Mientras el accionario aporta medios a uno o varios
empresarios para que ellos logren sus fines, el ciudadano paga los
impuestos, vive en un páis y desarolla su actividad en ello porque
cree que el gobierno tome las desiciones necesarias para que él, el
ciudadano pueda conseguir sus fines. La aportación de financiacion
por medio de prestaciones no pone sólo en peligro la autonomía
financiera del gobierno sino también sublima el proceso democrático.
Pero todavía no
se ha explicado en que se influye el título de propiedad de los
servicios de salud y de educación a la eficiencia de tales
servicios. No se van a nombrar ahora la cantidad de soluciones
organizativas o de contabilidad que se proponen para mejorar los
resultados en los balances económicos de las empresas públicas que
presant estos servicios. Todos los argumentos sobre la mayor
capacitación, motivación o cualquier otra calidad que pueda tener
un experto en los servicios privados frente a los funccionarios
públicos, sólo incitan a revisar la forma como
se gestionan estos servicios y no por quienes.
Cambiar la
titularidad de quienes gestionan estos servicios siempre indica que
se considera que unos lo hagan mejor que otros. Así que la pregunta
es a qué se refiere este “hacer mejor”. Los que consideran que
los servicios de salud y educación se hacen mejor privado, creen que
estos no son algo que se espera del gobierno, que en su última
consecuencia, la educación y la salud no son valores públicos, y
por lo tanto no son valores democráticos. Si creemos que sea así,
entonces podemos tranquilamente dejarlo en manos de empresas privadas
y fuera de las decisiones del pueblo. Esta cuestión está largamente
experimentada y debatida en temas empresariales bajo el tópico de
externalización de servicios o “outsourcing”. Por tono general,
se suele externalizar, lo que no se considera essencial para la
sociedad empresarial. Esto se podría decir igualmente de la sociedad
pública. Si no consideramos que la salud y la educación sean algo
de vital importancia para nuestra sociedad, entonces merecería la
pena evaluar si hay empresas ajenas más capacitadas para este
servicio.
Poder gubernamental
Ya se ha expuesto
en breves rasgos arriba como la introducción de financiación
privada de un gobierno y sus servicios sublima el poder de decisión
democrática. En el momento en que un Estado emite bonos a personas
físicas o jurídicas redistribuye la propiedad sobre su soberanía
de una manera desigual y transforma el poder de decisión poco a poco
de uno que se basa en los votos de ciudadanos en uno que se basa en
el poder de presión que tiene la necesidad económica. Un gobierno
con una deuda importante se asemeja más y más a una empresa
jurídica. El hecho de que en las asambleas de las empresas
jurídicas, sobre todo en las accionarias, se vote, no debe
confundirnos con la idea que las decisiones se tomen de manera
democrática. No es el voto que decide realmente sobre las
decisiones, aunque tenga cierto poder legal, sino el poder que tiene
el accionario de vender sus acciones y hacer bajar el valor de la
empresa. En un gobierno esto sería la retirada del capital que un
ciudadano aporta al Estado. En que consiste este capital? Por un lado
en los beneficios ecónomicos que los ciudadanos crean, y del cual
una parte aportan en forma de impuestos y tasas al gobierno. Por otra
parte, y en esto se distinguen completamente del accionario, el
ciudadano también es quién se aporta a si mismo como recurso
humano. No sólo aporta capital sino también genera el beneficio
económico y es el destinatario de estos beneficios. Por ejemplo una
enfermera paga impuestos para su sueldo que recibe del hospital,
trabaja en ello cuidándo de ancianos, hace su formación contínua
en ello y a lo mejor ha parido sus hijos en ello y recibió un
subsidio por maternidad durante unos meses. En las elecciones vota a
los partidos, que según ello ofrecen los mejores programas que
reflejan todas sus necesidades como ciudadana; capacidad de
aportación económica y sentimiento solidario con los demás, deseo
de realizarse profesionalmente y capacidad de trabajo, realización
como mujer y creación de una familia y la necesidad de sentir la
solidaridad de los demás. En el caso de tratarse de un hospital
privado nos encontramos con un proceso completamente reflexivo. Ahora
surge la questión porque se requiere tanta reflexividad en el
servicio de salud y no en la producción de pan? En otras palabras,
porque el servicio salud ha de ser público y la producción
alimentaria o el cine, el zapatero o el transportista no? La
alimentación y los medios también se podrían considerar bienes de
mayor importancia. En el lado extremo tenemos el experimento del
socialismo Soviético en el que todo era público. O podríamos mirar
hacia el otro lado, al extremo de la privatización. Porque no
privatizar la policia, el militar, la justicia, la moneda y los
timbres, el banco central Europeo? Durante la mayoría de la historia
humana esto solía ser un sistema que funccionaba considerablemente
bien, el ejemplo más puro es el feudalismo. Los extremos encuentran
argumentos mucho más fáciles de exponer y rebatir. Nosotros ahora
nos encontramos que existe un término medio y no estamos seguro
dónde trazar la línea divisora. Es mejor que el gobierno tenga el
control sobre la educación y fije los valors democráticos y de
ciudadanía o es mejor que lo haga una empresa privada, tal vez
asociada a un grupo empresarial multinacional que entiende mucho
mejor que tipo de formación y que conocimientos requiere el mercado?
Que es la salud,
para que sirve? Se trata de cuidar de un pueblo, para que no haya
muertes innecesarias y la población esté en buenas condiciones de
salud o es el objetivo del sector de la salud de encontrar medios y
respuestas más sofisticadas, tal vez evitar las enfermedads más
crueles, facilitar belleza a medida o incluso la vida eterna a los
pocos que se lo pueden permitir?
Que es la
educación, para que sirve? Es su objetivo de proporcionar
habilidades y conocimientos a los ciudadanos para ser lo
sufiencentemente maduros, independientes e informados para cuidar de
sus asuntos personales, aportar sus esfuerzos al bien común y
participar en el proceso de gubernamentalidad democrática? O es el
fin de la educación de crear recursos humanos que tengan los
conocimientos y habilidades que requiere el mercado global?
Tal vez, esta
pregunta no se puede responder sin entender mejor que relación tiene
el mercado global para una Estado democrático. Porque es importante
exportar bienes e importar recursos humanos más expertos o más
barátos? Similar al problema de la deuda financiera, la dependencia
de mercados globales sublima el proceso democrático y causa una
transformación de los beneficios económicos en su conjunto,
incluyendo los que cubren necesidades menos tangibles, hacia unos
beneficios meramente financieros.
Valores democráticos
En los últimos
pocos años hemos experimentado como una crisis financiera se ha
convertido en una crísis democrática. Mientras en la Revolución
Francesa la gente se rebelaba contra su gobierno con las palabras
“libertad, igualdad y fraternidad” hoy en día el pueblo reclama
mejores servicios y mayor bienestar. Esto ha sido también la mayor
preocupación detrás del reclamo para más participación
democrática en las recientes revoluciones de los países de África
del Norte. Es comprensible por ello que en la época de la
Iluminación una mayor implicación con la salud del pueblo y la
educación del ciudadano hacia su independencia personal y social era
de mayor importancia, mientras en nuestros tiempos parece ser clave
poder mantener la rueda de producción y consumo rulando, aunque lo
que se produzca y se consuma sea un iPod.
Fraternidad
No solemos hablar
de fraternidad, ya por el tono sexista que incluye la palabra.
Hablamos de solidaridad. Nos referimos a que los que más capacidades
y recursos tienen apoyen a los que tengan menos. En concreto pagamos
todos impuestos para la seguridad social aunque no todos tenemos
tanta necesidad de hospitales y algunos de los que más pagan no
tienen hijos para educar. Si se privatizan estos servicios gran parte
de esta solidaridad se perdiría. Naturalmente no descarta que se
crean fundaciones privadas que ayuden a enfermos sin recursos o den
becas a estudiantes talentados. Fundaciones por su propia definición
no obstante, no pueden dar estas ayudas a todos por igual, como se
exije de un gobierno democrática. Más se basan en criterios de
selección o exclusión. Estos criterios no están orientados
necesariamente en el bien de la sociedad como conjunto, sino en los
ideales de un fundador o un grupo de fundadores.
Igualdad
La igualdad o la
justicia social, como también se denomina, depende mucho de que los
que paguen por algo tengan también el beneficio de ello. Si se
privatizan los servicios de salud y de educación, los que ganan de
este cambio deberían ser los ciudadanos que aportado el dinero para
toda esta infraestructura y los trabajadores que seguirán ofreciendo
estos servicios. Si hay que pagar para un servicio que hasta ahora
era gratuito, debería reflejarse en los salarios de los trabajadores
y en la economía del páis. Ya que tendremos que pagar para algo que
antes era gratis, deberíamos de disponer de más dinero para poder
pagarlos. Es dudoso, que a una empresa privada le parezca interesante
meterse en este negocio, si tendrá que pagar más a su personal de
lo que se pagaba antes. Por lo tanto parece ser más bien lógico que
ocurra el contrario. Mejora economía? Pueda. Pero una economía que
vaya mejor en la media en estas condiciones será probablemente
constitutiudo por un mayor número de personas que vayan peor y un
menor número de los que sí irán aún mejor que ahora.
Libertad
Lo expuesto
arriba de la sensación que el ciudadano se ha convertido en una
marioneta de los mercados y de intereses particulares de grandes
conglomeratos multinacionales y bancarios.
Pero
no hay mal que por bien no venga. No sólo grandes multinacionales
tienen la capacidad de prestar servicios. No olvidemos que son las
personas que trabajan en estas empresas que presten servicio.
Mientras una gran empresa puede producir bienes de consumo,
embotellar vino o montar coches con pocas personas, los servicios más
importantes como el cuidado de los ancianos y la educación de los
niños no se pueden hacer por medio de un robot por motivos
intrínsicos. Si realmente creemos que los más pobres y los más
débiles merecen vivir con dignidad siempre podemos como ciudadanos
asociarnos para redistribuir estos recursos entre nosotros. Claro
está que los más ricos y los socios de las grandes empresas no
participarán en ello. Por este motivo han convencido a los gobiernos
de cambiar este mechanismo de solidaridad. Pero si algunos ciudadanos
se asocian como personas solidarias y otros se alianzan en clubes de
interéses, se divide la sociedad en dos. Entre los que valoran su
prójimo por el mero hecho de formar parte de una misma sociedad y
otros valoren los demás como jugadores anónimos en juego que por el
momento les hace ganar, los mercados. Una división clara tendría
también sus ventajas. Nos dejaría ver mejor quién sigue que
valores. Podríamos dejar de comprar a los que no participen en las
demás necesidades humanas y ver hasta dónde llegen los mercados.
Para ello, no obstante es importante que los primero no vendan todo
sus bienes materiales a los últimos, porque entonces les quedaría
nada más que su fuerza de trabajo que tendrían que poner a la venta
en un mercado anónimo. Ya hubo un tiempo en el que una persona sólo
valía el esfuerzo que podia aportar con su trabajo. Y escribían
encima de las fábricas “el trabajo hace libre” (Arbeit macht
frei). Tal vez la libertad no consista únicamente en el poder y la
virtud de uno mismo sino también en los amigos y los prójimos que
nos apoyan.

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